Primero decidir si las dos casas presentarían su fachada principal paralela a la calle, con el beneficio del disfrute de ésta en detrimento de la buena orientación, o buscando el mediodía, se opta por lo último.
Planta rectangular, paralela al lindero norte. Esta fachada es la más plana, no se levanta el prisma de dos plantas, para evitar que sea una barrera visual. Se deja una depresión en el centro del volumen que va a hablar de la existencia en él de dos viviendas. Una losa de hormigón en cubierta unifica los dos volúmenes. Dos viviendas que parecen una sola.
En la fachada sur ocurren otras cosas propias de la búsqueda de la orientación, vistas al mar y disfrute de la parcela.
El recuerdo de los juegos en la infancia bajo las casas de los ingleses en Punta Umbría, apoyadas sobre pilotes, para protegerse de las cambiantes dunas, se hace presente aquí con la construcción de los semisótanos.